Nuestra opinión sobre la Sentencia del Tribunal Supremo por los Acuerdos Privados

El Pleno de la Sala Primera, de lo Civil, del Tribunal Supremo ha estimado el recurso de casación interpuesto por Ibercaja frente a la sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza que, confirmando la de primera instancia, había declarado la nulidad de la cláusula suelo y su posterior novación mediante contrato privado.

 

En nuestra opinión esta sentencia no tiene argumentación jurídica valida. Pues bien analizando los detalles, un cliente contrata una hipoteca con un Euribor + Diferencial y con un limitación del interés, dicha limitación es insertada en una escritura de préstamo hipotecario sin ser suficientemente clara y además abusiva lo cual el mismo el supremo dice que las cláusulas que no pueda demostrar su transparencia tienen que ser declaradas nulas, en este caso tendría que ser así, pero parece ser que en el año 2014 estos clientes al no poder hacer frente a más pagos de su  hipoteca les hicieron rellenar un papel con una serie de cláusulas blindadas a favor de la banca, donde lógicamente ponía que no se les iba a reclamar nada y que tendrían una nueva cláusula suelo que seria del 2,25 cuando anteriormente era del 4,25.

 

Creemos que queda bien reflejada la mala fe de la banca cuando intentan hacer un documento de novación para que los clientes no reclamen a posteriori los años cobrados de más por la cláusula suelo. Si esta cláusula suelo es considerada nula, por que tendría validez un documento privado que nova la cláusula anterior mencionada?

Según el supremo este último acuerdo valida la primera cláusula suelo haciendo así una mala interpretación al articulo 1303 del código civil que es muy claro y contundente ” Declarada la nulidad de una obligación, los contratantes deben restituirse recíprocamente las cosas que hubiesen sido materia del contrato, con sus frutos, y el precio con los intereses, salvo lo que se dispone en los artículos siguientes.”

 

Otro dato más, en el acuerdo de transacción fijado entre la banca y el cliente, se le prohíbe sus derechos para poder reclamar o litigar habiendo quedado resuelto dicho conflicto. Lógicamente esto la banca lo hace para poder así lavarse las manos, pues bien según la ley del consumidor Para que valga la renuncia se exige que se trate de un derecho disponible y que no sea contraria ni a la ley ni al orden público, que en este caso lo es.

En resumidas cuentas esta sentencia cuestiona el código civil, ya que hay clausulas que son nulas de pleno derecho.

 

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